Observar una moneda significa introducirse en una maravillosa novela o en un filme fascinante, o penetrar en una época ignota de la historia, la cultura y el arte de un país en particular o de la civilización en su conjunto. Resulta difícil sustraerse a la fascinación que produce este pequeño objeto redondo de metal y su consiguiente viaje a través del espacio y del tiempo.
El coleccionismo constituye una pasión, un arte, que requiere, junto a la intuición, fantasía y la suerte, criterios rigurosos e instrumentos válidos y precisos para encontrar, identificar y estudiar las piezas deseadas. En esto reside el placer y la sofisticación del coleccionismo, independientemente del valor económico de la colección.
El numismático o coleccionista de monedas es el aficionado que tiene el placer de coleccionar, almacenar e incluso estudiar las características de las monedas, billetes y otros títulos de valor. Hoy en día, el coleccionismo de monedas está en auge y muchos coleccionistas en el mundo están interesados en conseguir nuevas piezas para su colección.